La
lluvia ha dejado de caer, ha llegado diciembre, se siente el frío
congelando mis huesos. Es temprano, me siento extraño; anoche la lloré hasta
doler el alma, así como cuando sientes que sólo la muerte podría aliviar el
dolor y la angustia.
Lloré
hasta que no salieran más lágrimas de mis ojos... El llanto no es eterno;
aunque sí, sentí ganas de continuar haciéndolo; pero... en ese mismo instante
supe que todo acababa ahí. Aquella amarga historia grabada a fuego en mí, ya no
dolía, no lastimaba... La lluvia había cesado.
De
pronto siento que es un día maravilloso, aún no habiendo salido el sol, hoy me
siento radiante, me siento feliz.

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